$hile: Llamado a un diciembre negro en memoria de Sebastián Oversluij. (Reivindicación quema de Transantiago)

1Este viernes 28 de Noviembre hemos decidido atacar un recorrido del transporte público con la finalidad de llamar a un diciembre negro de acciones y gestos solidarios en memoria del compañero anarquista Sebastián Oversluij, asesinado en una expropiación bancaria fallida el día 11 de diciembre del 2013. Una vez que la micro se encontraba en llamas arrojamos pirotecnia para que nuestra rabia y rebeldía destellara con más fuerza. Con esta acción también buscamos solidarizar con la compañera Tamara Sol Vergara que actualmente se encuentra secuestrada en manos del poder. Esta es nuestra forma de decir que ninguno de nuestros muertos y presos está olvidado, que por cada golpe del enemigo la rabia se multiplica y se expresa en certeras acciones contra el poder.

En los medios de comunicación burguesas esta acción se vinculó al inicio de la Teletón. En realidad la motivación claramente no fue esa, pero de todas formas mostramos nuestro repudio a quienes comercian con la desgracia de otros. Este es nuestro aporte a la cuenta oficial de esta fiesta de hipocresía. Además resaltamos que vivimos momentos de gran tensión, donde tres personas fueron apresadas por su supuesta participación en la colocación de un artefacto explosivo en el subcentro de Escuela Militar. Si bien creemos que la acción es poco estratégica y es más bien un retroceso que un aporte, no dejamos de solidarizar con quienes probablemente vivan uno de los procesos carcelarios más duros del último tiempo.

Como antiautoritarios creemos en la destrucción de la sociedad carcelaria y debido a ello recordamos a Nataly, Juan y Guillermo, así como a Hans Niemeyer, Mónica Caballero, Francisco Solar, Juan Aliste Vega, Carlos Guitérrez Quiduleo, Marcelo Villarroel y Freddy Fuentevilla. No olvidamos a los dos weichafe que fueron asesinados en el último tiempo en los territorios en conflicto del sur, José Quintriqueo y Victor Mendoza Collío. Memoria y combate en su nombre. También recordamos que el esta semana fueron detenido cuatro jóvenes por porte de artefacto incendiario y desórdenes en la vía pública, mandamos a ellos un afectuoso abrazo de solidaridad y fuego haciendo a su vez un llamado a tomas siempre todas las precauciones y medidas de seguridad al momento de accionar para evitar los golpes del enemigo.

No está demás aclarar que para nosotros el transporte público representa una de las formas que el Estado y el Capital entrega para que los explotados y consumidos de este sistema lleguen a sus puestos de alienante trabajo a cumplir con las obligaciones impuestas por un sistema que busca abarcar hasta el último segundo de nuestras vidas. Quemar un bus es cuestionar de golpe la lógica de la estructura, es sabotear la circulación de mercancía humana, interrumpir el entramado totalizante de la urbe. Nuestra lucha es por la vida, la libertad y la tierra, contra el entramado de fantasías que el capital y el espectáculo nos han impuesto como forma de vida, contra el avance del progreso que destroza todo lo bello y todo lo libre.

Llamamos a un diciembre negro en memoria del compañero Sebastián Oversluij.

Solidaridad con Tamara Sol Vergara, Hans Niemeyer, Mónica Caballero y Francisco Solar a la calle!

Fuerza al compañero Nikos Romanos

Un cariñoso abrazo a los compañeros que atacaron la PDI

Mauricio Morales y Sebastián Oversluij presentes!!!

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Una respuesta a $hile: Llamado a un diciembre negro en memoria de Sebastián Oversluij. (Reivindicación quema de Transantiago)

  1. #20NovMX: No era manifestante, pero la policía lo detuvo, torturó y abandonó inconsciente en la calle
    De Animal Político y Excélsior | Yahoo México Noticias – lun, 24 nov 2014
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    Cuartoscuro.com – Fotógrafos documentaron los excesos de los granaderos
    José Alberto y Tamara tienen 21 años y están casados. El 20 de noviembre se encontraban en el Centro Histórico porque José Alberto es ejecutivo en uno de los negocios de la zona y Tamara lo había ido a recoger, sin saber ninguno que quedarían atrapados en el operativo policiaco realizado en conjunto por autoridades federales y locales para desalojar por la fuerza a los miles de manifestantes que, esa noche, reclamaban la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por la policía de Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre.

    Tamara, con cuatro meses de embarazo, resultó con una ceja abierta y un chichón en la cabeza, al ser agredida por un granadero que la golpeó con el canto de su escudo apenas a un centímetro del ojo, pero José Alberto no corrió con la misma suerte: al intentar cubrir de los golpes a su esposa, él fue jalado por los granaderos, golpeado en al menos tres ocasiones por una decena de uniformados y luego torturado con choques eléctricos en la calle de Corregidora, donde finalmente fue abandonado por la policía, inconsciente.

    “Yo me encontraba laborando cerca del Centro Histórico –narra José Alberto, dos días después de abandonar el hospital donde fue atendido–, y me quedé de ver en el Zócalo con mi esposa, porque queríamos ir por el Día de la Revolución, queríamos pasear“.

    Al llegar al Zócalo, sin embargo, la pareja se percató de que la manifestación ciudadana convocada para ese día continuaba y que no había ningún otro tipo de acto conmemorativo por el 20 de Noviembre, por lo que decidieron retirarse, pero “en un momento la plaza quedó completamente rodeada –recuerda José Alberto–, y se veían salir granaderos detrás de Catedral y de los edificios aledaños a la plancha del Zócalo, iban replegando a la gente, y entonces un grupo de policías se acercó a nosotros, y uno de ellos quiso golpear a mi mujer, y yo lo único que hice fue ponerme enfrente de ella, para que los golpes me tocaran a mí, no a ella, y lo que sucedió fue que los granaderos me jalaron, me metieron a una bola de policías y me empezaron a golpear, eran aproximadamente 10 granaderos, que me golpearon hasta que quedé yo mal, hasta que ya no me pude levantar… entonces me jalaron a otra bola de policías, y en esa segunda bola me arrebataron mi mochila y el bolso de mi mujer, que yo le venía cargando, y nuevamente me siguieron pegando, ese segundo grupo también era de unos 10 granaderos…”

    Afectados narran que los granaderos los agredieron sin razón

    José Alberto fue golpeado en todo el cuerpo, pero mantenía su rostro cubierto con los brazos, por lo que “ellos me pedían que me descubrieran la cara y que con eso ahí quedaba, ‘descúbrete la cara y ahí le dejamos’, me decían, pero sus intenciones eran estrellarme la cara en un tubo, y no me dejé, sólo quedé con un golpe en la frente y en la nariz… ya que ese segundo grupo de policías se cansó de golpearme, dos o tres granaderos me obligaron a levantarme, primero venían casi arrastrándome, porque yo estaba ya muy golpeado, pero aún así me obligaron a correr no sé cuanto, tal vez dos o tres cuadras, y me llevaron hasta donde estaba un camión de la policía, azul, de los que usan para transportar granaderos, y ahí me tiraron, me hicieron que me hincara y empezaron a darme toques eléctricos con un aparato, a partir de ahí, la verdad, ya no recuerdo mucho…”

    A la medianoche del 20 de noviembre, José Alberto fue localizado en la calle Corregidora, junto con un grupo de cinco personas más que, como él, habían sido detenidas poco antes durante el operativo para desalojar por la fuerza el Zócalo capitalino. Todos estaban tan severamente golpeados que, al ser encontrados, se hallaban inconscientes.

    –¿Quién encontró a José Alberto? ¿Quién te notificó a ti que había sido localizado? –se pregunta a Tamara, su esposa.

    –En el momento en el que a él lo jalaron –describe la joven– un granadero me pegó en la cara con el costado de su escudo, y en ese momento yo me hice para atrás, y ahí me contuvo una persona, un muchacho, porque yo quise correr nuevamente hacia los policías, para ayudar a José Alberto, porque ya lo estaban golpeando… pero como no pude hacer nada, entré en shock, y una persona me encontró, con la herida en la cara, y me llevó con unos brigadistas paramédicos, de la agrupación Marabunta, y ellos me atendieron, ahí una persona de la Comisión Nacional de Derechos Humanos me pidió mis datos, y luego la gente de Marabunta me llevó hasta mi casa… pues bien, como a las 3:30 del día siguiente, 21 de noviembre, fue una persona de la CNDH la que se comunicó conmigo, y me informaron que a Alberto lo habían encontrado en la calle de Corregidora, inconsciente, de todos los golpes que le habían dado, y que estaba junto a otras seis o siete personas que estaban en las mismas condiciones…

    –¿Quién te llevó al hospital? –se pregunta al joven ejecutivo.

    –La verdad, recuerdo poco… desde la primera vez que me golpearon quedé noqueado, luego me pegó un segundo grupo de policías, luego me hicieron correr hasta el camión, y ahí me dieron 10 o 15 descargas eléctricas, y siempre golpeándome, y de hecho, el último golpe, con el que perdí el conocimiento, fue con el aparato de descargas, porque le aumentaron la potencia y con eso me quedé tirado… después, únicamente me acuerdo de que varias personas me empezaron a tomar datos, unas me tomaron fotografías, y lo siguiente que recuerdo es que estaban subiéndome a una ambulancia, y me llevaron después al hospital Magdalena de las Salinas…
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    “Denles duro y que no se vayan”, gritan granaderos…
    Una mujer policía, tolete en mano, corre por la plancha del Zócalo gritando “encapsúlenlos ahí, denles duro y que no se les vayan”. Se dirige a un grupo de entre 10 y 15 policías que tras correr desde Palacio Nacional hasta el asta bandera alcanzan a los jóvenes que les gritaron: “¿y qué si fuera tu hijo?”, en referencia a los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, que motivaron esta marcha.

    Los jóvenes gritan, otro contingente se acerca “suéltenlos, suéltenlos” y en grupo, todos echan a correr hacia la calle de Madero mientras los policías van detrás. Uno dice “a ver si vuelven a marchar”.

    Ese fue el desenlace de la manifestación convocada este jueves 20 de noviembre por padres y familiares de los normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre y que pese haber sido una marcha pacífica que arrancó desde tres puntos diferentes de la ciudad —después de que tres caravanas recorrieron el país— y congregó a miles, fue intervenida por policías locales y federales que golpearon a manifestantes de todas las edades, familias o periodistas hasta lograr el desalojo del Zócalo.

    Con información de Animal Político y Reuters

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    Pasadas las 19:30 horas, cuando las tres caravanas —que partieron del Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y la Plaza de las tres culturas en Tlatelolco— se reunieron en el Zócalo … más
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    –¿Con qué lesiones resultaste, qué te dijeron en el hospital?

    –Me tomaron tomografías y rayos X, pero el diagnóstico sólo dice que fui “policontundido”… Tengo marcas en lo que es el costado del cuerpo, de las quemaduras del aparato de descargas, y además todo el cuerpo lo tengo lleno de moretones rojos, moretones morados, en algunas partes la piel medio abierta, tengo toda la espalda lastimada, el cuello y la cabeza, y tengo una lesión en la frente y otra en la nariz…

    Ante el temor de sufrir represalias, ya que sus documentos personales fueron robados por los policías que detuvieron y golpearon a José Alberto, esta pareja de jóvenes aún no ha decidido si presentarán denuncia formal por la agresión que sufrieron a manos de los granaderos de la Policía Federal y de la Policía Auxiliar del DF, el pasado 20 de noviembre, y hoy Tamara y José Alberto se resienten de sus lesiones solos, apoyados únicamente por sus familias.

    Tamara no sufrió, aparentemente, afectaciones en su embarazo y José Alberto, aún con todas sus lesiones, este domingo 22 de noviembre se preparaba para ir al trabajo, ya que “no me dieron incapacidad, y eso me indigna… resulta que como no le pedí al primer médico que me atendió que me extendiera una incapacidad, pues no me la dieron, y yo me pregunto, ¿cómo querían que hiciera yo esa solicitud al ‘médico de primer contacto’, como le dicen ellos, si yo llegué inconsciente al hospital?”.

    Epílogo: el recuerdo…

    Antes de concluir la plática, ya entre las despedidas, José Alberto recuerda un detalle que es, afirma, “muy importante no dejar fuera: por los golpes no recuerdo bien toda la secuencia de los hechos, pero hay algo que sí recuerdo con exactitud, y es que en el momento en que yo llegué al camión de granaderos donde me hincaron, habían ahí cerca de 15 personas más, vestidas de civil. De ellas, cinco estaban siendo golpeadas, como yo, pero otras diez estaban ahí, entre los policías, sentados, descansando… a mi parecer, ellos eran los que había provocado los alborotos…
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    Usuarios de redes especulan con origen de …
    Después que un grupo menor de gente con los rostros cubiertos intentara empañar la marcha multitudinaria por el caso Ayotzinapa de este 20 de noviembre, en Twitter y Facebook comenzaron a circular fotos que exhibirían cómo es que estos sujetos se sumaron a la manifestación pacífica.

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    Imágenes como ésta corren por las redes sociales compartidas por usuarios que señalan a estos sujetos como participantes en los actos violentos registrados la noche del jueves, tras la marcha … más
    1 / 8 Yahoo México Noticias | Foto por Facebook
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    -¿Crees que había infiltrados en la manifestación, y que estaban ahí, descansando en el camión, en el momento en que tú fuiste llevado hasta este vehículo?

    -Sí –responde con absoluta seguridad–, y creo que eran bastantes…
    Estudiantes, artistas e investigadores, entre los detenidos
    Entre los detenidos por los disturbios en el Zócalo de la Ciudad de México el 20 de noviembre hay estudiantes, artistas, estudiantes de doctorado e investigadores.

    Casi todos ellos iban separados, de manera pacífica, en distintos contingentes; es decir, no se conocían entre ellos, aseguró el abogado de 6 de las 11 personas detenidas ese día, Alejandro Jiménez.

    Ese jueves, 8 hombres y 3 mujeres fueron detenidos en el Zócalo y fueron llevados a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la PGR.

    Posteriormente fueron llevados los hombres al centro penitenciario federal número 5 de Veracruz y las mujeres al penal 4 de Tepic, Nayarit, bajo los cargos de motín, asociación delictuosa y tentativa de homicidio.
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    Miles se manifiestan en la ciudad de México por …
    Estudiantes, asociaciones civiles y público en general se solidarizaron con las familias de los 43 normalistas provenientes de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa, quienes desaparecieron el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, supuestamente por órdenes del entonces alcalde de la localidad, José Luis Abarca.
    La marcha partió de tres puntos: Plaza de las Tres Culturas, Ángel de la Independencia y Monumento a la Revolución, para después congregarse en el Zócalo, frente a Palacio Nacional. En ese lugar, se realizó un mitin donde los padres de los jóvenes desaparecidos exigieron a las autoridades que encuentren a sus hijos con vida. Posteriormente, un grupo de anarquistas se enfrentó con la policía, razón por la que tuvieron que desalojar el lugar.

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    Vista general de los miles de estudiantes y organizaciones civiles en el zócalo de Ciudad de México.
    1 / 30 EFE
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    Uno de los detenidos es el ciudadano chileno Lawrence Maxwell Ilabaca, músico de 47 años y estudiante de doctorado en Letras en la UNAM.

    El abogado Alejandro Jiménez señaló, en conversación con Adela Micha en “La Primera por Adela”, que representa a seis de los detenidos: Atzin Andrade, Hugo Bautista, Lawrence Maxwell, Luis Carlos Pichardo, Juan Daniel López e Isaac Domínguez.

    Reconoció que por el tipo de delitos que le imputan a sus defendidos no tienen derecho a libertad bajo fianza y que el próximo sábado se cumple el plazo para que su situación jurídica sea definida.

    El defensor denunció que la detención de las personas se hizo con violencia, que les eliminaron la posibilidad de nombrar a un defensor privado y que, en el caso de Maxwell, la SEIDO evitó cualquier contacto con sus amigos.

    Señaló que ya solicitó a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dictámenes médicos y psicológicos desde que estaban en la SEIDO, dado que además estuvieron incomunicados, dijo, durante dos días.

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